sábado, 8 de septiembre de 2012

Peñeros Tradicionales 2012


Masaya prepara festividades en honor a San Jerónimo 2012

La celebración iniciará el próximo 15 de agosto a las cuatro de la tarde
02 de agosto de 2012 | 11:12:57

El próximo 15 de agosto los Miembros de la Cofradía llegarán a las instalaciones de la Alcaldía del Poder Ciudadano de Masaya para seguir con el Alcalde Félix Trejos, hasta la parroquia de San Jerónimo, y de esta manera iniciar las fiestas religiosas más largas de Nicaragua.
Miembros de la Cofradía de San Jerónimo sostuvieron una reunión con el alcalde de Masaya, Félix Trejos, donde planificaron la solicitud de licencia en aras de efectuar las festividades religiosas y culturales en honor a San Jerónimo.
Los Directivos de la Cofradía de San Jerónimo, anunciaron ese día la imagen del Patrono de los masayas realizará una procesión a partir de las cuatro de la tarde.
San Jerónimo, Santo Patrono Popular.
El 30 de septiembre se celebra la fiesta en honor de San Jerónimo, patrono popular de la población. Los masayeses dicen que San Jerónimo es "bochinchero" al igual que ellos por lo que le han convertido en su patrono.
Las fiestas de San Jerónimo son muy vistosas por los actos folclóricos y la cantidad de flores con que se adorna la ciudad. En ellas participan activamente el alcalde Municipal, el Consejo de Ancianos, el alcalde de Vara, las Indias Bonitas y Grupos de Bailes de marimba. El 29 de Septiembre se celebra la llamada "Construcción de la montaña de san Jerónimo" en la que en la iglesia de San Jerónimo se realiza una aportación de plantas y flores por parte de los fieles para adornar la peana del santo construyendo una "montaña" de flores y ramas. En la calle se producen gritos de !Viva San Jerónimo!.
Las fiestas de Masaya son las fiestas más largas en lo que a tiempo se refiere, ya que son 3 meses de fiesta y es la única ciudad de Nicaragua que tiene más días festivos; iniciando actualmente en el mes de septiembre, en honor a San Jerónimo, y culminando el primer domingo del mes de diciembre con el festival folclórico de marimba.
En los caminos de Nicaragua, Masaya lleva siglos andando, viajera eterna de un destino que le manda dar su sangre, su leche materna, para la voz imperial de sus hombres, y la formación de su destino.
Masaya es una ciudad hecha de horizontes y caminos. Vive y sueña, orgullosa de su abolengo de nidos. Su paisaje tiene rumor de alas y la armonía del color. Es más indígena que hispana. Masaya, es el arcón de un pasado intacto en la raíz del sacuanjoche.
Septiembre, mes de tradiciones en Masaya, con motivo de las fiestas patronales de San Jerónimo, bailes a beneficio de entidades sociales, exhibiciones hípicas, carreras de caballos, corridas de toros, la elección de novias de las fiestas, en fin, el legado de una tradición bravía que se ha conservado a través de los años, como quien dobla las páginas de un libro para encontrar siempre el recuerdo de la fiesta patronal, casi una leyenda llena de visos románticos.
Luego le siguen los domingos de octubre, días aprovechados para deleitar con los bailes de Las Inditas o Las Negras con el respaldo de las marimbas de Masaya.
San Jerónimo (doctor de la Iglesia 420 P.C.), Eusebiuis Hieronymus Sophronius, nació alrededor del año 342 en Stridon, pequeña población situada en los confines de la región Dálmata de Panonia, cerca de la ciudad de Aguilea. Estudió en Roma todos los aspectos de la religión, las ciencias y las letras de su tiempo; tuvo como tutor a Donato, un famoso gramático pagano.
En poco tiempo llegó a dominar perfectamente el latín y el griego (su lengua natal era el ilirio) y especialmente la oratoria. Sus restos descansan en la Basílica de Santa María, la mayor de Roma.
Don Ernesto Morales nos relata que sus abuelos le narraban que el presbítero Rafael Alvarado celebraba al Santo Patrono San Jerónimo en una pequeña Iglesia que llevaba el nombre del Santo y que como imagen ostentaba un retablo del renacimiento de Roma. Gregorio Miranda esculpió una imagen del Santo a cambio del retablo.
Con la nueva imagen del Santo Patrono se mejoraron las fiestas en Masaya. En 1926, en plena guerra, había una gran persecución de los jóvenes liberales; el señor Morales y otros se refugiaron en casa del señor Caldera, volviéndose a utilizar el retablo renacentista en los rezos por las tardes


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